
La sede estaba vacante desde la aceptación de la renuncia de mi compañero y amigo Mons. Guido Plante en julio del año pasado, por motivo de enfermedad. La Santa Sede nombró entonces como administrador apostólico al P. Geovanny Guillén, que vela desde entonces sobre los asuntos cotidianos de la Diócesis. Uds. entenderán que yo oré y reflexioné. El día siguiente he dado mi respuesta: he aceptado libremente esa petición. La he visto como una llamada de Dios a servir su Iglesia de otra manera, siempre en la línea de mi vocación misionera. Quiero situarme en continuidad con la obra de evangelización que han realizado Mons. Marcelo Gérin, Mons. Raúl Corriveau y Mons. Guido Plante, así como todos los compañeros que han trabajado en la Diócesis de Choluteca.
La noticia de mi nombramiento llega a ser pública este sábado 26 de enero, fiesta de los santos Timoteo y Tito, dos Obispos a los cuales san Pablo ha impuesto las manos y a quienes dirigió las Epístolas Pastorales en el Nuevo Testamento. Es para mí una fecha muy significativa.
Yo sé que se está acercando rápidamente la fecha de la Asamblea General de la Sociedad. Lo he pensado. Dichosamente los preparativos en las Regiones y el PGM ya se han hecho y el Consejo central va a poner los últimos retoques para que la Asamblea General sea un momento privilegiado de la presencia del Señor en nuestra Sociedad. En reunión del Consejo central esta mañana, hemos acordado que yo presentaría mi renuncia como Superior general durante nuestra sesión de invierno del 17 al 19 de febrero. Es en ese momento que nuestro compañero Martín Laliberté llegará a ser Superior general, según el art. 216 de nuestro Proyecto de Vida. Lanzaremos también una consulta con los Consejos regionales y el Responsable del PGM de África, para que sea nombrado otro asistente general que podrá completar el Consejo central y participar de pleno derecho en la Asamblea general, según el art. 218 de nuestro Proyecto de Vida.
En cuanto a mí, muchos detalles quedan por precisar en lo que viene. Yo les agradezco por la amistad y la colaboración que me ofrecieron durante los diez años que pasé en Canadá al servicio de nuestra Sociedad, primero como Vicario general (2003-2008) y luego como Superior general (2008-2013). Yo me encomiendo a sus oraciones y permanezco unido con Uds. en la misión. En este Año de la Fe, ¡que el Señor los bendiga! Sean bienvenidos y bienvenidas a Choluteca!
Su compañero y amigo,
Guido Charbonneau p.m.e.
El 26 de enero de 2013